Licencia de Creative Commons
Blog de OjaláCAfé by Alfonso Javier Fernádez De Gea is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://ojalaquefueracafe.blogspot.com.es/.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://ojalaquefueracafe.blogspot.com.es/

Busca las entradas que quieras en en este blog

viernes, 1 de julio de 2022

Puntarrón, historia de un video-poema

Los cascos históricos de las ciudades y pueblos conforman un centro cultural identitario, donde se marcan las intrahistorias de los habitantes, las tradiciones y los espacios de socialización principales que después se han ido evadiendo fuera de estos. El Casco Antiguo de mi municipio, Cehegín (situado al noroeste de la Región de Murcia) es uno de tantos que además de cumplir esta función cultural y de identificación identitaria, suponen un reclamo turístico del que se intentan aprovechar personalidades políticas y empresas, sin muchas veces cuidar del verdadero entramado arquitectónico, cultural y social que suponen esas calles, esas casas, esas personas...

La situación es sencilla de resumir, pero compleja de analizar. Las casas del Casco Antiguo de Cehegín se caen, en los últimos meses se han producido dos grandes derrumbamientos (que yo haya contabilizado) en el mismo, uno en una casa cercana al Puntarrón y otro en la zona de las calles Zafra y Tría (estas casas salen en el vídeo-poema que verán más abajo). La situación de muchas otras casas es de derrumbe inminente, muchas de ellas son ocupadas con el peligro consecuente que tiene para las personas que las ocupan y muchas otras son utilizadas como vertederos y espacios para el consumo de drogas. Al tener estos problemas mayoritariamente el la parte antigua del pueblo, hay un silencio respecto a esto temible, un mirar hacia el otro lado con el que se pierden, año a año, edificios históricos que han determinado el sentir ceheginero. 

El derrumbamiento de estas casas es ya de por sí una grave pérdida en materia de sentir histórico. Sin embargo, se acumulan otros problemas como la falta de limpieza de los escombros o la posibilidad de accidentes que involucren peligro para personas (sobre todo aquellas con peligro de exclusión social y que viven bajo el umbral de la pobreza, como las que ocupan las casas y también para personas mayores, que transitan estas calles muchas veces llenas de escombros o poco cuidadas de los baches). 

La falta de limpieza en las casas genera a veces la sensación de un pueblo fantasma en el que pasa de haber un conjunto arquitectónico de edificios a un auténtico vertedero, que puede generar plagas de insectos, ratas, facilidad de difusión de enfermedades... El refugio que suponen estos edificios para los gatos, por ejemplo, supone que haya una auténtica plaga de felinos en la calle sin castrar, sin tratar, que son un verdadero peligro para las especies animales que habitan cerca del río y generan mucha suciedad en las calles. 

El Ayuntamiento de Cehegín recientemente restauró algunos de los edificios históricos situados en la Calle Mayor y los cedió a diversas asociaciones del municipio para que los aprovecharan. Me consta, según me informan fuentes de confianza que hay un planteamiento para restaurar más edificios, que pueden también en algún momento ser accesibles para pequeños comercios, aunque la mayoría (según tengo entendido), seguirán ofreciéndose a otras asociaciones. 

Sin embargo, esta medida llega tarde y es insuficiente. Me comentaba una amiga cercana que Jerónimo Moya había propuesto a su abuelo poner unas macetas en el lugar donde tienen el aparcamiento (al bajar la cuesta de la Iglesia de la Magdalena, en una zona antiguamente usada para el comercio). Esa era la idea del alcalde, quitarle el poco acceso que tienen algunas personas mayores a un espacio donde poder aparcar sus coches para colocar unas macetas. Sin embargo, ese dinero estaría mejor invertido en una reparación de las calles y calzadas de esa misma zona, cuyo estado puede provocar accidentes en esas mismas personas.  

La política aplicada no debe de ser tapar los huecos para dejar los agujeros. Una imagen bonita no soluciona el dominó de efectos sociales, culturales y políticos que surgen del mal estado de nuestro Casco Antiguo. Tampoco me contento personalmente con el fanatismo de empresas buitre que están surgiendo en otros municipios y que engañan a la gente para comprar casas por valores ínfimos para después repararlas y venderlas a grandes precios, generando así una gentrificación peligrosa para nuestra gente. 

La hoja de ruta pasa por reparar urgentemente los problemas más acuciables de nuestras calles (limpiar escombros, reparar baches, castrar gatos...) para después generar un plan que a largo plazo genere un Cehegín más seguro y sano para sus gentes.

Con esta problemática en mente escribí el poema 'Puntarrón', tratando de construir una imagen certera de estas casas:

Mira las casas, se caen,

reventadas por el tiempo.

Con su mismo peso yacen

de soledad y cemento.


¡Qué lástima de bodegón

el de esas casas vacías,

que en las calles, sin perdón,

se están quedando sin días!


Muros que aguantáis lo poco

que queda de quienes murieron.

Voy cantando como un loco 

porque mis ojos os vieron


y pensé en mi soledad

y en cuando caiga yo muerto

y en perder la libertad 

por no cuidar mis cimientos.  


Alguien os verá algún día

¡Aturdidos, poderosos!

En esa guerra perdía' 

del muro contra el reposo.


Y será ese su cantar

de alegría definitiva,

resisitir porque es crear

y amar en carne viva.




Artículo escrito por Alfonso Javier Fernández de Gea, Graduado en Periodismo por la Universidad de Murcia. Bajo el pseudónimo 'Alfaro De Gea' publica 'Puntarrón', el video-poma que acompaña el artículo y que se sitúa dentro de su proyecto 'El Faro de la Tierra'. Como poema, 'Puntarrón' pertenece al libro 'Canto a la ternura', que aún no ha sido publicado. 

jueves, 23 de junio de 2022

Ojala Café se transforma en 'El faro de la tierra'

El pasado 18 de Junio tuve la oportunidad de charlar con la poeta Luna Miguel junto a un conjunto de poetas jóvenes que están formando la palabra poética de una nueva generación. Durante esta charla se despertaron cosas dentro de mí que llevaban dormidas durante un tiempo, un tiempo en el que me he visto ahogado por ese debate entre repercusión pública de mi poesía y el reconocimiento de la crítica y de los premios literarios. Durante este tiempo he querido dejar de publicar mi poesía para poder presentarla a premios que, por desgracia, me he dado cuenta de que están delimitados por unos intereses ajenos a apoyar la carrera literaria de los y las poetas.

Sin embargo, he despertado. He decidido que voy a empezar a publicar mi poesía de nuevo. Y el comienzo de esta nueva aventura retoma las raíces desde donde empecé a publicar mis primeros poemas, a la edad de 16 años. Sí, este que están leyendo es el blog en el que entonces dejaba volar mis primeros versos, 'Ojalá Café' se renueva en un nuevo proyecto, 'El faro de la tierra', que seguirá de cerca un viaje por mi pueblo (Cehegín), mis amigos, el flamenco, la ternura y la naturaleza.

Además, acompañaré mis poemas de diferentes artículos de opinión / pensamiento, siguiendo un formato de "blog" de contaros mis ideas sobre las temáticas que sigue mi poesía. En el de hoy, quería hablaros del primer poema que he enmarcado dentro de este proyecto y no es ni más ni menos que un poema improvisado.

La improvisación es magia

En el piso de mi amigo David, las paredes cuentan historias de bohemios perdidos entre sueños de poesía. El muchacho, que nunca ha abandonado su niñez, se sienta en la silla y toca la armónica. Le acompaña Lorenzo, amante del cine, a la guitarra. Yo me pongo en la posición de la improvisación, me siento en el sillón de la improvisación y me cubro la cabeza con la boina de la improvisación, hemos venido a jugar y hay que hacerlo con todas las de la ley, divirtiéndonos como cuando sabíamos que podíamos hacer magia con un palo.

Es entonces cuando la magia ocurre, la guitarra, acompañada de la armónica; dejan en el aire sonidos que me llevan a la infancia. Y entonces surge este poema:



Por la ventana, por la ventana...

Los niños pasean tranquilos por la plaza,

el aire alegre en las miradas de las madres...


¡Ay! Si se pierden...

Y se pierden, les crecen alas.

Como pájaros sobrevuelan

el paisaje de la infancia.


¡Ay, si se pierden!

Crecen tan rápido...

Casi no alcanzas

a ver si han cambiado

o si aún mantienen

viva la esperanza.


Pero... por ahí van dejando

un reguero de flores,

un reguero de versos,

un reguero de amores...


¡Ay! Si se pierden,

que se pierdan en el campo

donde yo me perdí entonces,

donde yo pasé

¡ay! mis días mejores.


¡Ay! Que se pierdan...

Porque yo me habré perdido,

entonces, en sus vidas,

dejando mi cariño,